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Lo primero que hago cuando llego a Logroño es irme a uno de los muchos bares que tienen como tapa estrella la tortilla de patata y es que no hay otra igual: es blandita y cremosa, jugosa y deliciosa, una maravilla, es un lujo gastronómico al alcance de todos los mortales. Yo podría comer tortilla de patata todos los días sin problemas, cosa que dudo podría hacer con otros manjares lujosos, que si los repites con frecuencia pierden la gracia y cansan infinitamente.
En Logroño no hacen la tortilla como en el resto de España, es primordial que las patas estén chafadas y digo chafadas no convertidas en puré. Su característica principal es que tiene que estar jugosa.
Otro toque que distingue a la tortilla riojana son las “alegrías”, unos pimientos parecidos a los pimientos del piquillo pero que pican que rabian; se cortan en tiras, se aliñan y se utilizan para acompañar diferentes platos, hay que ser prudentes en su uso ya que pican una barbaridad.
Es obligatorio visitar Logroño y comerte una tortilla, entre otras muchas cosas tan ricas que te será muy complicado elegir cual quieres o la que está mejor. Lo más adecuado es hacerte una lista y pecar una vez tras otra ya que las tapas riojanas son pecado mortal.
Tengo que ser sincera, esta fantástica tortilla no la he cocinado yo. La ha preparado Gabi, mi marido, el mejor cocinero de huevos que conozco, famoso por sus revueltos y su tortilla de patata.
INGREDIENTES para cuatro comensales:
4 patatas hermosas, 8huevos (1 patata hermosa y 2 huevos por persona), sal, aceite el que se necesite.
Para las alegrías: 1 lata de alegrías riojanas, un chorrito de aceite, unas gotas de vinagre.
ELABORACIÓN:
Pelamos las patatas y las cortamos en láminas finas, las salamos e introducimos en el aceite muy caliente y bajamos el fuego al minimo, dejamos que se confiten lentamente. Cuando ya estén blanditas las sacamos a un colador y dejamos que escurran el aceite y que se enfríen un poco.
Rompemos los huevos en una fuente honda, añadimos una cucharita de café rasa de sal, los batimos como para tortilla francesa, que no queden hebras de clara sueltas, tiene que estar bien emulsionado. Añadimos las patatas, las mezclamos bien con un tenedor, las chafamos un poco, que se rompan pero que no nos quede puré. Mezclamos muy bien, dejamos reposar un par de minutos y listos para cuajar la tortilla; este es el momento clave para que nos quede perfecta, es con esta mezcla con la que conseguiremos la tortilla maravillosa, tiene que estar jugosa, si vemos que la mezcla está seca le añadimos más huevo, si tiene demasiado huevo y está muy liquida habrá que quitar huevo o poner mas patata. Hay que probar la mezcla para comprobar el punto de sal. Rectificar si es necesario.
Ponemos una sartén al fuego, que este caliente pero no abrasando, le añadimos la mezcla, damos forma al contorno de la tortilla, la dejamos dos minutos, que coja un poco de color dorado y con un plato tapando la sartén le damos la vuelta. Volvemos a introducir en la sartén por el lado que esta crudo, redondeamos, dos minutos o hasta que se dore un poco y la sacamos del fuego.
Alegrías: Cortamos las alegrías en trocitos, les añadimos un chorrito de aceite y unas gotas de vinagre, salamos y dejamos que reposen y se mezclen los sabores.
PRESENTACIÓN:
Partimos en cuartos, colocamos uno en un plato, le ponemos unas pocas alegrías (hay que tener prudencia que pican que rabian) y un trozo de pan. Es imprescindible acompañar la tortilla con una fantástica botella de tinto de Rioja.

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