Estoy pasando una etapa un poco complicada emocionalmente, tengo que hacer frente a nuevos sentimientos que desconocía hasta ahora, sentimientos relacionados sobretodo con el desapego. Mi mente está demasiado concentrada en esto, he dejado una parte de mí atrás y voy creciendo a medida que descubro sensaciones que no pensaba que me iban a afectar del modo que lo están haciendo, todo ello me lleva a olvidar otras cosas que no dejan de ser importantes.
Este fin de semana preparé este dulce para nadie en concreto, no sabía si lo regalaría o se quedaría en casa, simplemente tenía la necesidad de volver a prestar la atención a algo diferente, sentía la necesidad de que no se dispersara mi cabecita, de tenerla en su sitio al menos el tiempo que tardé en prepararlo, pensar en su decoración (aunque no es nada rebuscada), ver el resultado fotografiarlo, sin olvidar que, finalmente no pude evitar cortar un pedazo y saborearlo.
No hay nada mejor como un postre sencillo y resultón, éste es uno de ellos... últimamente he visitado algunos blogs que mostraban recetas fáciles de hacer, rápidas y con resultados sorprendentes, creo que tienen mucho mérito por sacar partido de los ingredientes más simples y proponerlos de un modo muy original, apetecible y a menudo mostrando una creatividad muy interesante a mi parecer, estoy aprendiendo mucho de ellos.
Esta bomba es totalmente recomendable, su textura es parecida a la del flan, aunque es algo más contundente, su sabor... ¡delicioso!. La receta... es la típica de la tarta de queso sin horno, con gelatina, ya es conocida por muchos/as de vosotros/as.
Me perdonaréis pero no sé quien fue el primero en inventarla, no me he atrevido a poner una fuente porque la tenía escrita en un papel hace tiempo y no recuerdo de dónde la saqué, pero como ya digo... la he visto ya en muchos blogs.
INGREDIENTES:
- 400 g. de queso tipo Philadelphia
- 500 ml. de nata para montar
- 250 ml. de leche entera
- 200 g. de azúcar glas
- 1 sobre de gelatina en polvo.
- 1 lápiz pastelero de color rosa (de venta en supermercados).
PREPARACIÓN:
1. Poner la gelatina en un recipiente y añadirle 100 ml. de leche fría, mezclar bien.
2. Calentar el resto de la leche (no hace falta que hierba).
3. Volcar la leche caliente sobre el recipiente de la gelatina y remover bien hasta que ésta esté totalmente disuelta. Dejar templar.
4. Semimontar la nata, añadir el azúcar, el queso y por último la leche.
5. Volcar la mezcla en un molde de silicona y dejar reposar en la nevera un mínimo de 4 horas (si el molde no es muy alto cuajará antes.
6. Darle la vuelta al molde encima del plato donde lo vayamos a servir, mojar un paño de cocina con agua muy caliente y ponerlo por encima durante 2 minutos, presionar un poco la base del molde de silicona y de desmoldará bien. También lo podéis congelar durante 2 horas para desmoldarlo más fácilmente y dejarlo descongelar por completo antes de su consumo.
7. Decorar con el lápiz pastelero justo antes de servir.

¡Espero que os guste!